Viajes

Diario de una Oktoberfest

El año pasado por estas fechas cumplimos uno de los sueños de nuestro amigo Paul: ir a la Oktoberfest en Munich. Os podría contar muchas cosas, pero lo puedo resumir en que, en mi opinión, es una experiencia que hay que vivir al menos una vez.

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Lo que más me sorprendió es que es una fiesta muy local. Yo estaba convencida de que era algo más enfocado a turistas que van a emborracharse y les da igual estar en una carpa con música bávara que en mitad de la calle, pero no. Desde que llegamos vimos gente de todas las edades, familias, grupos de amigos, fiestas de empresa, personas que parece que llevan haciendo esto toda su vida… todos vestidos con sus trajes típicos, disfrutando de la fiesta. Por supuesto se ve de todo, no os voy a engañar, pero la impresión general es la de muy buen ambiente.

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La carpa Hofbräu, minutos antes de la inauguración oficial

Ahí tenéis al señor alcalde repartiendo jarras de cerveza

Creo que también cuenta la suerte que tuvimos. Nosotros teníamos una mesa reservada en una carpa para un par de días después de la inauguración, pero aun así, decidimos ir a ver el desfile y echar un vistazo al interior de las carpas. Y así, sin saber muy bien no cómo ni por qué, acabamos en la carpa Hofbräu, la principal, justo en el momento en el que el alcalde de Munich daba su discurso inaugural, abría el primer barril y repartía jarras al público. Y cuando logramos hacernos con una, imaginaos el subidón. Estábamos tan emocionados que acabamos pasando el día entero en el recinto… y yo acabé comprándome el dirndl típico para ir bien preparada al día siguiente.

Ese día no fue tan alocado en cuanto a buscar sitio, ya que teníamos una mesa reservada durante cuatro horas en la carpa Pschorr-Bräurosl. Lo mejor, la localización, ya que estábamos en la parte superior de la carpa y podíamos ver la fiesta tranquilamente desde nuestra mesa. Y otro ejemplo más de buen rollo: cuando se acabó nuestro turno, no tardamos nada en encontrar alguien que nos dejara un sitio a su lado para continuar la fiesta. Ese día, para airearnos un poco, también aprovechamos las atracciones de la feria antes de acabar la noche bailando en la carpa Augustiner.

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Las vistas privilegiadas desde nuestra mesa

Por supuesto, no nos podíamos ir sin ver Munich. Yo había estado muchísimos años antes en casa de una amiga, con lo que la visita fue menos turística y apenas lo recordaba. No os podéis ir sin dar un paseo por el centro, ver el ayuntamiento en Marienplatz, con su reloj con figuritas que desfilan bailan al dar las horas, o caminar hasta el Englischer Garten y tomaros algo junto a la Torre China. Por ver, podéis ver hasta surfistas practicando.

Si tenéis tiempo, subid a la torre de la Peterskirche y disfrutad de la vista

¿Surfistas en Munich? Os lo dije…

Para mí, un gran descubrimiento fue el Viktualienmarkt, un mercado al aire libre muy animado y donde, después de cuatro días de lluvia, pudimos comer en una terraza al sol. ¡No os podéis ir sin probar el currywurst!

Hablando de comida, os dejo un par de recomendaciones. La comida bávara es más bien contundente y creedme, la necesitaréis después de un día de carpa en carpa. En el menú tenéis codillo, embutidos, ahumados, patatas asadas, pretzels… y muchos de los restaurantes suelen ser grandes salas con mesas enormes que compartimos con otras personas. Los que probamos (y aprobamos) nosotros:
Augustiner am Platzl, frente al típico Hofbrauhaus (que tampoco os podéis ir sin visitar) pero mas tranquilo y menos turístico, con un personal encantador

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Un ejemplo del menú

Augustiner-Keller (no, por desgracia Augustiner no nos patrocina), uno de estos lugares con escenario y mesas enormes y, si el tiempo acompaña, con jardín. ¡Probad el codillo!
Ratskeller, en la plaza del Ayuntamiento, un poco menos festivo, pero un poco más turístico, aunque que eso no os eche para atrás. El menú es más amplio y tanto la presentación como los ingredientes tienen un toque más moderno que los anteriores

Y para resumir, aquí van una serie de consejos:
– preparadlo con mucho tiempo, sobre todo el tema del alojamiento, ya que las habitaciones libres vuelan… y no son baratas
– el mismo consejo para reservar mesa en una carpa, nosotros empezamos a buscar en enero y casi todas las mesas estaban ya ocupadas. Tenéis más información aquí
– si aun así no podéis conseguir mesa, en la mayoría de las carpas dejan estar de pie, como en la Hofbräu, y hay algunas que tienen mesas de uso libre, como en la Pschorr; en ese caso, el truco es interceptar a un camarero y pagar directamente en efectivo por las jarras que vayamos a pedir
– llevad suficiente efectivo y monedas o billetes pequeños, agiliza las cosas
– si podéis, haceos con un traje: no es hortera, todo el mundo los lleva y contribuye a entablar relaciones con la gente a tu alrededor
– por mucho que queráis disfrutar a tope de la fiesta, intentad tomaos un día de descanso entre salidas a las carpas: vuestro cuerpo os lo agradecerá
– y sobre todo, paciencia; todo va a estar lleno, no siempre es fácil conseguir una mesa si no hemos reservado y las colas en los baños se hacen interminables, pero el ambiente general es festivo y de buen rollo y la organización en seguridad es impecable, así que relajaos y disfrutad del evento

Prost!

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