Pasta, arroz y demás/Recetas

Pasta multicultural

Mientas preparo entradas más serias (recordad que soy bioquímica, así que probablemente nos pongamos científicos en las próximas semanas), aquí os dejo otra receta, esta vez de aprovechamiento y totalmente sorprendente.

Quien me conoce sabe que soy un poco maniática en lo que a la cocina respecta y que me guío por dos normas relativamente estrictas:
– en mi cocina no se tira nada
– hecho en casa siempre es mejor

Y quien vive conmigo tiene que vivir también con ese espíritu de abuela de la posguerra que me posee en cuanto me pongo el delantal (lo del delantal es en sentido figurado, ¿os podéis creer que no tengo?).

Por estas mismas razones suelo ser yo la que cocina en Casa Mirrorball, aunque que de vez en cuando me lleve sorpresas como esta pasta multicultural que me encontré el otro día al llegar a casa. No sólo cumple mis dos reglas de oro, llevándose por delante un montón de cosas por terminar que teníamos en la nevera, sino que además había dos ingredientes sorpresa en la salsa que tuve que adivinar. ¿Curiosos?

Ingredientes para 4 personas:
– unos 150 gramos de pasta corta
– un brick pequeño de salsa de tomate (por supuesto, si es casera mejor, pero nosotros teníamos este brick muerto de risa en la nevera y algo había que hacer con él)
– media cebolla roja
– medio pimiento verde
– cuatro salchichas frescas
– medio white pudding (tanto esto como las salchichas traídos directamente de Irlanda, de ahí lo de “multicultural”)
– dos o tres cucharadas de salsa de queso (sobras de una salsa para nachos que había preparado un par de noches antes; la receta la saqué de aquí, aunque yo cambié el cheddar por queso de raclette)
– sal, pimienta, salsa de jalapeño (lo dije en Instagram y lo sigo diciendo: en esta casa nos gusta el picante y si seguís por aquí os daréis cuenta)
– el zumo de una lima y un toque de menta (estos fueron los ingredientes sorpresa y antes de que os llevéis las manos a la cabeza probadlo, porque combinan de maravilla con el dulzor de la salsa de tomate)

Instrucciones:
– cortar en rodajas las salchichas y el white pudding, freírlos y reservar
– en la misa sartén, sofreír la cebolla y el pimiento cortados muy finos
– añadir la salsa de tomate y la pimienta y cocinar a fuego lento unos 20 minutos
– mientras tanto, cocer la pasta en abundante cantidad de agua con sal hasta dejarla al dente (la pasta siempre al dente por favor, si no no es pasta ni es nada)
– añadir la carne a la salsa de tomate, la menta y la salsa de jalapeño
– volver a poner la pasta en la misma cazuela y, aprovechando el calor residual, añadir la salsa de tomate, el queso y el zumo de lima removiendo bien para que se deshaga el queso y se mezclen bien los ingredientes
– servir caliente y disfrutar

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Este plato aguanta perfectamente un par de días en la nevera y queda riquísimo recalentado en el microondas, prometido. Como suele pasar, los sabores se acaban mezclando y, aunque se pierde algo del contraste con la lima, queda muy sabroso.

Por cierto, otro día hablaré sobre el exceso de pasta que tenemos en casa. Una piensa que cuando se va a vivir en pareja se le van a acumular cosas como libros o DVDs; pues no, a nosotros nos ha pasado con la pasta, el arroz y el couscous, así que ya sabéis qué tipos de recetas nos esperan.

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